14 de octubre de 2012

Año


Tu venida, Luna, ha provocado un nuevo eclipse.
En tu asomar, en tu despuntar, hija de alguna tierra, de alguna
selva, de alguna
entraña magullada, rozás esta mi
existencia
para iluminar en mí el deseo de
habitar con insistencia la tibieza de tus mejillas niñas
y de adormecerme olisqueando ese rincón de tu nuca, que ofrecés cuando te dormís en mis brazos, como si yo importara para este universo.